Estos conflictos de rol nos dan una idea de lo compleja que es la vida en las sociedades modernas para construir esa coherencia del yo. Y también nos demuestra que el ejercicio del rol no es una cuestión de ponerse una careta, un disfraz, un uniforme para actuar en un entorno determinado, y cuando uno cuelga el disfraz o el uniforme vuelve a ser "el que es". El ejercicio continuado con una careta nos acaba convirtiendo en el personaje.
Rafael Merino.
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