Y te sientas a mirar como se desmorona tu reino, las
personas de tu alrededor siguen viendo jardines y palacios, amplias
salas llenas de adornos... pero tú no, tú ves la realidad, ves los
restos de lo que nunca fue nada.
Siento que debo pediros perdón por las veces que os
engañé, sí, llevo la sinceridad por bandera pero os he engañado
infinidad de veces, pero lo hice por mi, o por vosotros, o quién
sabe por qué lo hice, pero me sentí obligada a hacerlo.
Suelo ser bastante abierta con quien me importa y
quiero, suelo ser capaz de contarle las cosas con sinceridad y sin
tapujos, pero tuve que usar la mentira, no contar lo que realmente
pasaba o pasó, puesto que había cosas tan duras que ni yo quise
decirlas...
Ahora que estoy bien, o eso dicen los supuestos
entendidos, y bueno, sí, yo también pienso eso, me paro a pensar en
las veces que engañé, que dije que no me pasaba nada, que reía
sobre problemas, cuando por dentro estaba muriéndome por gritar,
pero debía intentar aguantar las apariencias, las pocas que me
quedaban, tenía que enfrentarme a los problemas yo sola, debía ser
fuerte.
El mayor problema de los fantasmas del pasado, es
que reaparecen en cualquier momento, y por más que quieras echarlos,
no se irán sin molestar, y el día menos pensado recordarás el
momento que peor lo pasaste en tu vida, algo que creías que no pasó
o al menos estaba olvidado, pero regresará, y sentirás vergüenza
de contarlo, aún así conseguirás decírselo a alguien, es
imposible guardar algo tan inmenso... pero ese dolor seguirá por
siempre.
Siempre he pensado que dirían de mi que siempre
andaba mal y contando problemas, si supieran algunas cosas que nunca
dije... quizá sentirían más lástima de mi.
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