Haces que se me agolpen las ideas...
No puedo disimular, es mirarte y
sonrojarme como una amapola a la luz de la primavera.
Me pones nerviosa
como una niña que recibe su juguete más deseado,
ese tesoro de la niñez.
No sé escribir bien,
pero prometo que sabré valorarte y respetarte,
¿podré tener lo mismo de ti?
Te eché de menos antes de conocerte,
ahora pienso tanto en ti...

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